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¿Cómo ser un colectivo de jazz y no morir en el intento?

Hablamos con Juan David Mojica, fundador de Masái, el colectivo de jazz colombiano que apuesta por la diversidad y la libertad.
Juan David Mojica en Jazz al parque
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Masái significa tribu guerrera. Sagrado es su entorno, su rebaño y todos los miembros que conforman su conjunto. No es casual el simbolismo de este nombre, que bautiza a uno de los colectivos de jazz colombiano que se ha convertido en faro de la escena nacional: su actuar es independiente, su entorno es la materia prima de sus creaciones musicales y el poder de sus integrantes es el de crear en equipo. 

La historia de Masái comienza en 2017, cuando el saxofonista Juan David Mojica, el contrabajista Julián Gómez y el baterista Ramón Berrocal se plantean la idea de crear un proyecto para hacer visibles a las bandas que más admiran de la escena. En ese camino, se dejaron sorprender por agrupaciones que aún no conocían, por otras que fueron surgiendo y que hoy también configuran la cartografía del jazz colombiano.

Su aparición, y la de otros sellos y colectivos del género, respondió al vacío que habían dejado, en materia discográfica, las décadas anteriores. Como bien lo ha reseñado el periodista Luis Daniel Vega, fue con la entrada del nuevo milenio que las producciones de jazz se abrieron paso en el mercado con la aparición de MTM, un sello de carácter comercial que inspiró y abrió camino para colectivos independientes como Festina Lente Discos, Masái, La Distritofónica, In-Correcto o Chichigua Discos.

Masái comenzó como una plataforma web para visualizar bandas a través de un catálogo discográfico, luego creó su propio festival, que ya cuenta con tres versiones, y ahora le apuesta a un concurso dirigido a jóvenes menores de 25 años, para aportar a la formación y construir una escena de jazz sólida desde nuevas generaciones. “Uno de los principales aprendizajes ha sido entender que el trabajo colaborativo con diferentes agentes del sector es indispensable para fortalecer este tipo de iniciativas y para tener una visión más amplia de lo que significa ser músico en esta época”, menciona Juan David Mojica, uno de los líderes de esta tribu jazzera. Por su parte, Juan Camilo Anzola, de Nowhere Jazz Quintet, dice que es fundamental unir conceptos alrededor de lo que se quiere con la escena y fortalecerla con ideas y proyectos concretos. “De eso se trata el jazz: de creatividad, renovación y evolución”. Con lo anterior, ambos intérpretes aportan claves para emprender en cultura y no morir en el intento: gestión, creatividad y trabajo colaborativo.

Actualmente, Masái está conformado por bandas de mediano y largo aliento como Nowhere Jazz Quintet, Los Taitas, Oscaryvan Garzón Trío, Ricardo Narváez 5teto, Byron Sánchez Cuarteto, entre otras que han circulado por los más importantes circuitos del género, entre esos el Festival Jazz al Parque. 

“Estamos empezando a tejer redes con proyectos similares en Colombia y Latinoamérica que puedan generar un corredor para el jazz y ayuden a construir una identidad fuerte como región”, comenta Mojica, para quien el objetivo último del trabajo colaborativo es que el público general empiece a concebir el jazz no solo como un género norteamericano, sino como una nueva especialidad de la música que favorece la articulación de lenguajes y que promueve la diversidad. 

Conozca aquí a Masái Colectivo y disfrute el jazz colombiano de esta tribu.

También están en redes sociales como @masaimusic

 

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