Ricardo Gallo Cuarteto
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Arturo O’Farrill, Cimafunk y Ricardo Gallo Cuarteto son algunos de los invitados a Jazz al Parque 2026

El festival tendrá lugar el 12 y 13 de septiembre en el Parque El Country y contará con 17 agrupaciones.

Hay una pregunta detrás de Jazz al Parque 2026: ¿qué ocurre cuando el jazz se encuentra con las músicas, los ritmos y las tradiciones de América Latina? La respuesta se escuchará el 12 y 13 de septiembre en el Parque El Country, donde la edición número 29 del festival reunirá voces, tradiciones y agrupaciones de distintos territorios para recorrer algunas de las maneras en que Latinoamérica ha incorporado el jazz, lo ha transformado y ha encontrado en él una herramienta para desarrollar sus propias búsquedas musicales.

“Esta edición de Jazz al Parque nace de una necesidad sencilla pero muy poderosa: mirarnos hacia adentro y escuchar lo que somos. Latinoamérica tiene una historia profunda de diálogo con el jazz desde sus propias voces, sus tradiciones musicales y sus maneras de ver el mundo. Quisimos poner esas músicas en el centro y escuchar el jazz conversar con nuestras raíces, con nuestras regiones, nuestras ciudades, identidades y comunidades”, explica Daniella Cura, curadora del festival.

De esta manera, la programación reúne seis invitados internacionales, tres propuestas nacionales y ocho proyectos distritales en un festival de acceso libre que este año pone el acento en las conexiones entre territorio, memoria e improvisación.

El cartel recorre sonoridades de América Latina. Cada artista llega con una manera particular de relacionarse con las raíces de su territorio y de llevarlas hacia nuevos lenguajes.

Uno de los nombres centrales es Arturo O’Farrill, pianista y compositor nacido en Ciudad de México y radicado en Nueva York, quien creció rodeado por la tradición del jazz afrolatino gracias a su padre, el reconocido compositor y arreglista Chico O’Farrill. Al frente de su Afro Latin Jazz Orchestra, ha construido una obra que conecta las raíces afrocubanas con el jazz contemporáneo y que también explora temas de memoria, identidad y diáspora. Su llegada a Bogotá, donde se presenta por primera vez, representa uno de los encuentros más directos entre la tradición latinoamericana y la historia del jazz que propone esta edición.

Desde Cuba llegará Cimafunk, el proyecto liderado por Erik Alejandro Iglesias Rodríguez, quien ha convertido los ritmos afrocubanos en el punto de partida para dialogar con el funk, el soul y otros sonidos contemporáneos. Con su agrupación Cimafunk y La Tribu ha conquistado escenarios internacionales sin desprenderse de las raíces de la música cubana. 

México tendrá también una voz fundamental con Iraida Noriega, una de las cantantes más reconocidas del jazz contemporáneo de ese país. Con más de tres décadas de trayectoria y 21 producciones discográficas, ha construido un lenguaje en el que conviven el jazz, la canción latinoamericana, la poesía y la improvisación. Su presentación en Bogotá será un primer encuentro con el público colombiano y permitirá conocer una trayectoria dedicada no solo a la creación, sino también a la formación y divulgación del jazz en México.

Brasil llegará de la mano de Uli Costa - AfroSambaJazz, una propuesta que encuentra en las afro-sambas, el samba jazz de los años sesenta y setenta y la improvisación sus principales puntos de partida. Con músicos de amplia trayectoria, entre ellos el baterista Celso de Almeida, la agrupación recupera la profunda relación entre la música brasileña y el jazz para llevarla hacia una sonoridad contemporánea. Su presencia recuerda que la samba y las músicas de raíz africana no solo dialogaron históricamente con el jazz, sino que ayudaron a ampliar sus posibilidades.

El recorrido continúa hacia Uruguay con BALTA, nombre artístico de Facundo Balta, músico, compositor, productor y multiinstrumentista que transita entre el bossa nova, el bolero, el R&B, el trap y el candombe. Su raíz afrouruguaya atraviesa una propuesta en la que la tradición del carnaval convive con sonidos urbanos. En abril de 2026 presentó Ayer dijiste mañana, álbum en el que participan figuras como Rubén Rada y Jorge Drexler. Su presentación será también su debut en Colombia, gracias a la alianza entre Idartes y la Embajada de Uruguay.

Desde Aguascalientes, México, llegará Tlapalería Don Chuy, agrupación que define su propuesta como una “afro-mexi-fiesta”. Su música mezcla ritmos latinoamericanos con jazz, funk y afrobeat de los años setenta, en una propuesta en la que el baile y la celebración son tan importantes como la improvisación. Es otra manera de entender el diálogo entre las músicas del mundo y las tradiciones locales: tomar influencias diversas, hacerlas propias y convertirlas en una experiencia colectiva.

La representación nacional

Tres propuestas nacionales amplían esta conversación desde diferentes ciudades y búsquedas. Desde Barranquilla llega Territorio Gauta, proyecto liderado por Domingo Sánchez Sotomayor, quien desarrolló su propio instrumento a partir de elementos de la flauta traversa y la gaita colombiana. Su música pone en diálogo las sonoridades del Caribe con la composición y la improvisación, convirtiendo la investigación sobre las tradiciones de la región en una herramienta para crear nuevos lenguajes.

Desde Medellín estará Madera Jazz, agrupación joven que explora los cruces entre el jazz contemporáneo y las músicas latinoamericanas. Su participación abre un espacio para las nuevas generaciones de músicos que están ampliando las fronteras del género desde otras ciudades del país y será, además, su primera presentación en Jazz al Parque.

A este recorrido se suma Ricardo Gallo Cuarteto,  quien conmemora sus 20 años de trayectoria en Jazz al Parque 2026. La celebración coincide con los 20 años de Los cerros testigos, álbum dedicado a Bogotá que marcó un momento importante en la carrera del pianista y compositor. A esta conmemoración se suma el lanzamiento de Danzando sobre el polvo, sexto álbum del cuarteto, que abre una nueva etapa para la agrupación con una formación renovada. 

La escena distrital: ocho maneras de entender el jazz desde Bogotá

Una parte fundamental de Jazz al Parque ocurre antes de que comiencen los conciertos internacionales: está en los músicos que llevan años construyendo la escena local, formando públicos, experimentando con sonidos y ampliando las fronteras de lo que puede ser el jazz en Bogotá.

Este año, ocho proyectos distritales ocupan ese lugar: Urpi Barco, Solange Prat, Masato, Maljazzviajante, Libardo Cardozo, fatsO, Dorado Kandua y Daniel González Rodríguez. Sus propuestas no responden a una sola manera de hacer jazz. Hay cruces con músicas tradicionales colombianas, soul, R&B, afrobeat, psicodelia, música clásica, free jazz e improvisación.

Urpi Barco lleva desde 2012 desarrollando una propuesta en la que el jazz dialoga con músicas tradicionales de Colombia y Latinoamérica. En 2026 presenta Golondrina, producción que recibió una beca de Idartes y una residencia de creación musical de la Universidad de los Andes. 

Solange Prat, cantante, compositora y productora argentina radicada en Bogotá, llega con una propuesta que cruza soul en español, jazz, R&B, pop y músicas alternativas. 

Maljazzviajante nació en las aulas del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia. El quinteto reúne experiencias provenientes de la música clásica, el free jazz y el jazz colombiano y trabaja como un laboratorio de creación en el que las composiciones conviven con la improvisación generativa. 

Libardo Cardozo lleva su experiencia como guitarrista, compositor, director musical y docente a una propuesta que conecta el jazz moderno con elementos de la música colombiana, particularmente el bambuco. Por su parte, el proyecto fatsO, de Daniel Restrepo, cruza rock, jazz, música afroamericana y tradición colombiana. Su historia con Jazz al Parque comenzó en 2013, cuando presentó allí su primer álbum, fatsO. Desde entonces ha pasado por escenarios nacionales y por circuitos internacionales de jazz en Europa y Estados Unidos. 

Dorado Kandua trabaja sobre un afrobeat bogotano de raíces mestizas y multiétnicas. Creada en 2017 y liderada por Epiara Murillo y Edgar Marun, la agrupación articula ancestralidad, interculturalidad y sonidos contemporáneos. 

Cierra este recorrido bogotano Daniel González Rodríguez, guitarrista y compositor formado en la Pontificia Universidad Javeriana y posteriormente en New York University. En 2026 presenta Tejido, su segundo trabajo como líder, y para el festival conforma un cuarteto con Juan Ignacio Arbaiza, Daniel de Mendoza y Nicolás Garzón.

“Esta edición es, sobre todo, una celebración de esa identidad: de lo que somos y de todo lo que podemos hacer sonar desde aquí. Jazz Al Parque es un espacio hermosamente único y este año escucharemos unas músicas que solo puede sonar así, desde aquí”, concluye Cura sobre la oferta de esta edición del festival. 

Un festival que también cuenta la historia de Bogotá

Jazz al Parque tiene una particularidad dentro de los Festivales al Parque: su historia está estrechamente relacionada con la evolución de una escena musical. Desde sus primeras ediciones, el festival ha funcionado como espacio de circulación para artistas locales, nacionales e internacionales y como lugar de encuentro entre distintas generaciones de músicos y públicos.

La primera edición se realizó en 1995 y, desde entonces, el festival ha recorrido distintos escenarios de la ciudad antes de establecerse durante la última década en el Parque El Country. Su historia incluye presentaciones en lugares como el Parque de la Independencia, la Media Torta y el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, además de escenarios móviles y actividades pedagógicas.

En 2021, con motivo de sus 25 años, Idartes creó Jazz Mutante, un proyecto de memoria que reunió una serie audiovisual, un podcast, un compilado musical de 25 temas, un banco virtual de partituras de la Big Band Bogotá y un libro interactivo. El proyecto buscó documentar no solo la historia del festival, sino su incidencia en el desarrollo del jazz bogotano y colombiano.

Ese archivo permite entender que el festival no ha sido únicamente una sucesión de conciertos. En sus tarimas han coincidido artistas de distintas generaciones y procedencias, mientras la programación distrital ha acompañado el crecimiento de músicos que luego han desarrollado carreras nacionales e internacionales. También ha sido un lugar para que propuestas diferentes convivan y para que el público se acerque a músicas que no necesariamente hacen parte de sus hábitos de escucha.

Finalmente, en 2025, la edición 28 reunió a más de 23.000 personas durante dos días en el Parque El Country, con 16 artistas y más de 60 músicos entre invitados internacionales, nacionales y agrupaciones distritales.

 

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