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ARTEFACTUM comienza a reunir una caja de herramientas para la cocreación artística

La sistematización de 23 laboratorios revela herramientas para fortalecer la escucha, la participación y las decisiones colectivas.

El Instituto Distrital de las Artes – Idartes avanza en la sistematización de las prácticas, aprendizajes y herramientas que surgen en los 23 laboratorios de ARTEFACTUM 2026, en los que laboratoristas, orientadores metodológicos y participantes exploran distintas maneras de crear colectivamente desde diversos territorios de Bogotá.

A través del componente de memoria y gestión del conocimiento, el programa documenta estas experiencias para comprender cómo los laboratorios enfrentan algunos de los principales desafíos de la cocreación: distribuir la palabra, construir acuerdos, tramitar los desacuerdos y desarrollar propuestas en las que confluyan múltiples voces, saberes y experiencias.

Entre los primeros hallazgos identificados por el proceso de memoria y gestión del conocimiento se encuentran prácticas como el Dador de Escucha, el Diálogo Escalar, las Células Anónimas y el Palimpsesto. Surgidas o adaptadas durante los laboratorios, estas herramientas permiten fortalecer la escucha, ampliar la participación, revisar el efecto de las jerarquías, acompañar la transformación de las ideas y hacer visibles las distintas capas que intervienen en un proceso creativo. 

La sistematización también ha permitido identificar preguntas comunes sobre el cuidado de los procesos, la construcción de confianza, la toma conjunta de decisiones y las condiciones que hacen posible la experimentación artística desde la diversidad de saberes y experiencias. 

Los aprendizajes, metodologías y herramientas que emerjan durante ARTEFACTUM 2026 serán reunidos en una publicación y una plataforma web de acceso abierto. Estos recursos estarán dirigidos a artistas, docentes, gestores culturales, organizaciones y comunidades interesadas en fortalecer sus prácticas de creación colectiva.

El Dador de Escucha: la escucha como práctica compartida. Recibir también es una responsabilidad.

En muchos espacios colectivos, la palabra circula mediante objetos que indican quién puede intervenir. En algunos laboratorios ARTEFACTUM del Idartes, esta lógica se desplaza hacia la escucha.

El Dador de Escucha convierte un objeto simbólico en un compromiso de atención; quien lo sostiene asume la responsabilidad de recibir, comprender y acoger el aporte de otra persona antes de incorporarlo a la conversación colectiva.

De esta manera, la escucha deja de ser una acción pasiva y se convierte en una práctica que incide en el desarrollo del proceso creativo. La herramienta propone una pregunta aplicable a distintos contextos de trabajo colectivo: ¿qué condiciones necesita una idea para ser escuchada y considerada por el grupo?

Diálogo escalar: ampliar la conversación de manera progresiva, hacer crecer la conversación sin perder las voces.

Otra de las prácticas identificadas es el diálogo escalar, una metodología de conversación que se desarrolla por etapas. El intercambio comienza entre dos personas, continúa en grupos de cuatro y de ocho participantes, y concluye en una conversación con el grupo completo.

Cada etapa incorpora nuevas perspectivas y exige revisar, sintetizar y reformular las ideas construidas en la fase anterior. Este proceso permite que las propuestas se consoliden de manera gradual antes de llegar al espacio colectivo.

Para la gestión cultural, en grupos numerosos o con trayectorias diversas, esta práctica favorece la participación y facilita que los distintos aportes hagan parte de la construcción colectiva sin quedar relegados en las discusiones de mayor escala.

Células anónimas: cuando la idea pesa más que el nombre

Las jerarquías también intervienen en los procesos creativos. La experiencia, el reconocimiento o el rol que ocupa una persona dentro del grupo pueden influir en la manera en que se reciben y valoran sus propuestas.

Las células anónimas plantean un momento de trabajo en el que las ideas circulan sin que se conozca inicialmente su autoría. Durante esta etapa, los aportes se revisan a partir de su contenido, su pertinencia y su relación con la pregunta o el propósito del laboratorio.

El anonimato temporal permite suspender, de manera deliberada, los efectos que pueden tener el reconocimiento o la autoridad sobre la discusión colectiva. De esta forma, las propuestas son consideradas antes de asociarlas con quien las formuló.

Cuando las ideas vuelven a vincularse con sus autores, ya han pasado por un proceso de lectura, análisis y discusión centrado en sus aportes al trabajo grupal. La herramienta ofrece una alternativa para ampliar la participación y propiciar que las decisiones se construyan a partir de los argumentos y no de las jerarquías.

El palimpsesto: una memoria que conserva las capas del proceso

En algunos laboratorios, dibujos, palabras, diagramas, anotaciones y decisiones se superponen sobre una misma superficie. Ese registro se convierte en un palimpsesto: una memoria del proceso que permite observar cómo las ideas se transforman a lo largo del trabajo colectivo.

Cada capa conserva parte de la anterior. Las propuestas que se modifican, se ajustan o se descartan permanecen como evidencia de las decisiones, los intercambios y las preguntas que orientaron el proceso.

Más que registrar un resultado, el palimpsesto hace visible el recorrido de la creación. Permite identificar cómo una idea se construye a partir de múltiples aportes y cómo las decisiones del grupo dejan huellas que pueden ser revisadas, interpretadas y retomadas.

Como herramienta de sistematización, ofrece una forma de documentar la evolución de los procesos creativos y de reconocer que el conocimiento producido durante un laboratorio también reside en las transformaciones que experimentan las ideas, y no únicamente en su resultado final.

Los hallazgos también se pusieron en diálogo 

Algunos de estos hallazgos fueron compartidos y contrastados durante el primer Diálogo ARTEFACTUM del Idartes, un encuentro entre laboratoristas, orientadores metodológicos y participantes de los distintos procesos.

En las conversaciones, la escucha fue abordada como una práctica que involucra el cuerpo y los sentidos. También aparecieron reflexiones sobre la autoría, el desacuerdo, la incertidumbre y el cuidado como dimensiones que atraviesan la creación colectiva y orientan las decisiones de los laboratorios.

El encuentro permitió poner en relación experiencias provenientes de distintos contextos, reconocer preguntas compartidas y ampliar la comprensión de las herramientas que el proceso de memoria y gestión del conocimiento viene identificando.

Estos espacios de conversación hacen parte del proceso de sistematización del programa, en la medida en que permiten recoger reflexiones, documentar prácticas y fortalecer el intercambio de conocimientos entre quienes participan en los laboratorios.

Una caja de herramientas que seguirá creciendo

El ejercicio de memoria y gestión del conocimiento continuará acompañando las fases de experimentación, producción y circulación de ARTEFACTUM 2026. A lo largo de este proceso, el equipo seguirá documentando las metodologías, herramientas, preguntas, acuerdos, tensiones y aprendizajes que emerjan en los 23 laboratorios.

Los contenidos recopilados serán organizados y publicados en una edición impresa y en un sitio web, concebidos como espacios de consulta que reunirán los principales hallazgos del programa y pondrán a disposición las experiencias y herramientas desarrolladas durante su implementación.

Estos productos no buscan consolidar una metodología única para la creación colectiva. Su propósito es documentar y compartir conocimientos construidos desde la práctica, de manera que puedan ser consultados, adaptados y puestos en diálogo con otros procesos de creación, investigación y trabajo colaborativo en distintos contextos artísticos y culturales.

 

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