Entrevistas
“El reto para salir del virus es cómo hacemos la cultura común”
El periodista Omar Rincón reflexiona sobre el periodismo cultural y sobre "La cultura es el antivirus" de CKWEB.
Cortesía Omar Rincón
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El periodista Omar Rincón, conversó sin libreto con artistas y pensadores sobre el Pensar en imágenes del programa La cultura es el antivirus de CKWEB, la estación experimental del Instituto Distrital de las Artes - Idartes y habló del momento que estamos atravesando señalando, entre otras cosas que “el hacer cultura no es suficiente como tal, sino que debe apuntar a lo común, a la proximidad entre los artistas y los ciudadanos”, para eso, dijo “está el periodismo cultural, que además debe reconsiderar su estructura, formatos y lenguajes”. 

Desde su visión como periodista, y teniendo en cuenta este espacio de La cultura es el antivirus ¿qué perspectivas tiene del periodismo cultural en estas épocas?

En general, pienso que el periodismo cultural es un fracaso antes y después de la pandemia. El periodismo cultural es casi como el deportivo, es un periodismo que tiene dos facetas: el del narrador, como un partido de fútbol que narra, una cosa sin pasión y sin ganas, y el otro, un tipo de periodismo ensayístico donde todo es una exhibición de opinión, y que solo critica o alaba. Además, muchos utilizan un lenguaje incomprensible para el público común. 

Por otro lado, no hay periodismo. No hay periodismo y no hay diversidad de formatos, que es lo mínimo. No hay datos, no hay reportería, no hay fuentes. Debería de haber crónica, perfil, entrevista, ensayo… y no, todo es igual. Entonces, creo que eso es un fracaso total, prueba de eso es que han desaparecido medios especializados en periodismo cultural, porque no hay. Mientras que en el mundo entero crece, en Colombia es lo que más decrece en lectura. 

Actualmente, el concepto de periodismo cultural está basado en un concepto de crítica cultural de gatekeeper, un portero, o vigilante, que está enfrente del museo de la cultura. Entonces, ahí tampoco tiene fuerza, pues ¿quién elige quién es gatekeeper de esto? Yo pienso que debemos pasar a un concepto de tastemaker. Que me digan a qué sabe, decir que si una película conecta con alguien, que diga ‘si a usted le gustan las películas de amor, esta puede ser chévere, aunque es cursi tiene unas buenas actuaciones’. Que te diga cómo es la experiencia. Lucas Ospina decía que se puede hacer periodismo cultural casi que del estilo del periodismo de cocina, de recomendar: “hay que ir al Museo Nacional porque es chévere. La sala de entrada a mano derecha siempre tiene algo…”. Describen, degustan la experiencia. Entonces yo creo que hoy el periodismo cultural tendría que ser más de esto, tastemaker de degustar la experiencia, y el periodismo cultural debe ser más periodismo que usar lo clásico que es la reportería y, trabajar con un lenguaje común. 

Por último, el periodismo se debe al común. Uno no debe exhibirse en su lenguaje sofisticado, si uno va al periodismo es para poder hacer parte de la sociología de lo común, para eso hacemos periodismo, para lo otro hacemos academia. 

¿Y sobre el arte en el periodismo?

Para reinventar el periodismo es urgente dejar de estudiar periodismo por el periodismo, de estar metidos entre periodistas y seguir leyendo periodistas, y comenzar a dialogar en un diálogo intercultural con el afuera, y uno de esos diálogos importantísimos es ir al arte. Pero no para ver arte, sino aprender del arte y aplicarlo al periodismo, ¿qué puedo yo usar de las artes performáticas, de las instalaciones? Me inspira para encontrar nuevos formatos. Eso es lo importante para nosotros en el periodismo. El arte tiene un principio expresivo, mientras que el periodismo tiene una necesidad de comunicar y encontrarse con las audiencias. El arte puede que nadie lo entienda, los artistas son sujetos que se hacen preguntas que puede que no sean entendibles, pero hacen un manifiesto de la especificidad humana del momento. 

Hablaba sobre la necesidad de cambiar los formatos, y teniendo en cuenta el tema de esta primera parte del proyecto Pensar en imágenes ¿qué opina de cambiar de lo escrito a lo visual?

De lo que yo hablo es de un periodismo mutante. Voy y cubro un evento cultural, el que sea, estoy allá y veo cómo lo cuento, no le impongo la foto. Pongamos el ejemplo con La cultura es el antivirus, que es un podcast y video de conversaciones Zoom de CKWEB. Entonces, puedes hablar conmigo en formato entrevista como estamos haciendo, pero ¿después cómo vas a hacer el relato? De pronto dices, “voy a hacer esto como un artículo collage”. Voy a poner un pedazo de un video ‘¿quiere gozarse esta experiencia? Así suena’. Periodismo frankenstein, usar, por ejemplo, siete formas y que coja por donde quiera.  O de pronto dices “voy a contar esto en diez memes” y ya contaste todo. 

Cuando yo hablo de eso es de un narrador mutante que le encuentra la forma narrativa a lo que va a contar, el periodismo cultural y narrativo le impone la realidad; es capaz de narrar culturalmente, plásticamente, encontrarle las formas a la realidad, eso hace que el periodismo sea cultural, artístico, no que hable de cultura, el periodismo es cultural en sí mismo. Hasta el periodismo político y deportivo es cultural. 

¿Qué conclusiones saca de las cinco conversaciones que tuvo en torno al programa La cultura es el antivirus?

Muchas y muy interesantes. Por ejemplo, Pere Ortín es una persona que trabaja periodismo collage, ya de por sí tiene una propuesta alucinante. Él incitaba a una cosa, a que lo que nos falta hoy es producir belleza y pensar intelectualmente, inclusive al arte le hace falta ese pensar intelectual. El virus se llenó de ruido, de médicos, de científicos, pero que el arte y la cultura le ha aportado es ese acoger, desde la producción de belleza y pensamiento intelectual, que es una cosa en la que estamos fallando hoy. El periodista antes era un trabajador intelectual, capaz de dar cuenta de su mundo, no simplemente habla de su obra. 

Bárbara Santos, por otro lado, habla sobre ir a encontrarnos en la transducción de saberes con las culturas ancestrales y cómo debemos encontrar diálogo intercultural para ver qué podemos encontrar en las respuestas que ellos han hecho en la vida... Cómo las culturas ancestrales nos proponen unos diálogos, unas sabidurías y unas formas para poder hacer sentir en esta época sobre lo no humano, sobre los virus, y sobre lo terrenal. 

Clemencia Echeverry, una artista de lo visual maravillosa, se enfocó en los sonidos que nos habitaron durante el virus, en cómo la cultura sonora revivió y fue la que mejor nos habló de la época del virus, y no por la moda del podcast, sino también cómo comenzó a sonar todo, sobre cómo lo que no sonaba sonó. El ecosistema sonó y la cultura sonora fue la que se impuso por ese lado. 

Tania Aedo me encantó, hizo una reflexión en torno a la fragilidad de nuestro tiempo y cómo había que volver a historizar, a pensar las imágenes y cómo había que empezar a trabajar un poco más en ese sentido de respuestas espirituales para nuestra época de cómo le podemos encontrar una comunicación al ruido. Además, dijo algo fascinante, y es que le pregunté si la imagen de esta época eran los Zoom, y dijo que ella no creía que fuera el Zoom, sino que le parecía que en Zoom eran como unas urnas funerarias donde cada cuadrito negro era un muerto, y mira la metáfora tan bacana, porque el virus nos lleva a la muerte, luego vamos al Zoom donde le hablamos a una funeraria, cuando estamos en un Zoom y no pones un muerto, sale tu nombre pero es un muerto. Además, está la figura en un recuadro negro empezamos a llamarla como en el espiritismo ‘¿Está por ahí pepito pérez?’, como una ouija. 

Laura Mora encontró en la vida cotidiana que las imágenes podían generar comunidad. Ella empezó a proyectar imágenes en una pared de su edificio, y mucha gente empezó a proyectar imágenes y empezaron a compartirlas. Entonces, la conclusión es cómo las imágenes, tanto audiovisuales como de memoria, podrían salvarnos dentro del virus.

Entonces, lo que juntan todos es la propuesta de que el arte y la cultura, nos sacan de esta neurosis informativa, cientificista y politiquera, y fue lo que nos acogió y salvó el año que llevamos con eso, cómo la cultura fue capaz de contenernos a los humanos y hacernos sentir. Creo que esa es de las conclusiones cheveres de esos sujetos, a los cinco los admiro porque cada uno tiene un pensamiento singular. 

¿Cómo, o por qué, escogieron a estas personas particularmente para hablar del tema? ¿qué opina del formato del proyecto?

Yo hice la curaduría, o la selección de los sujetos, a partir del tema que se quería discutir. Es un acto que yo curé y que entrevisté. La propuesta estética del proyecto, que terminó siendo un podcast-video sí fue ajena a mí. Es interesante porque fue grabado en Zoom convertido en podcast-video, después fue intervenido por alguien más que hizo su libre interpretación sobre eso… otros interpretan o reinterpretan desde el video, y alguien más interpreta desde el sonido. Creo que es interesante cómo una curaduría chiquita, de cómo se pueden hacer elementos simples donde cada uno aporta lo que tiene, y donde no hay un autor, el autor es la persona que editó los videos, soy yo, y son los que hablan. Para eso es la cultura, para podernos encontrar entre todos y poner lo que sabe cada uno. Cultura es lo que sabemos entre todos. 

Una alternancia de formatos…

Claro, pero además perdiendo el ego. Por ejemplo, yo hago una columna de vídeo para una gente. Yo grabo el video, fácil con el teléfono, lo mando, y después me llega a mí editado, puede que haya cosas con lo que no estoy de acuerdo, pero no me importa. Respeto la intervención del otro porque yo hablo desde una cultura, y el que edita lo hace desde otra. Yo hago mi partecita, y es colaboración, como CKWEB que tiene ese sentido experimental, crece este producto digital de una línea de arte y ciencia en una combinación de diversidad de cosas. 

¿Ve a la cultura como el antivirus?

Yo lo veía al revés, lo que nos tiene muertos es la cultura tan pobre que tenemos, esta falta de sentido que cree que cultura que tenemos es solamente la tecnología, que cultura es grabar con un teléfono. La cultura capitalista es la que nos tiene enfermos, ese es el virus. La cultura no supo responder realmente al ecosistema… cada persona llegó a pedir plata porque son artistas, pero no fuimos capaces de ir a la gente. El virus demostró que estamos lejanos a las personas. Sin embargo, estos cinco personajes con los que hablé prueban muy bien que la cultura también es el antivirus. 

Pero, la tecnología hoy en día es esencial...

La tecnología puede existir o no existir. Lo que está pasando aquí, por ejemplo, es que te estoy hablando, y lo que tú haces con esto es lo importante. Si voy a hacer una telenovela, no basta que la grabe, tiene que tener lenguaje detrás, entre otras. La tecnología es muy importante, pero cada uno hace con la tecnología que tiene, produce. 

¿Qué opina ahora entonces sobre el concepto de “la cultura es el antivirus”?

Son conceptos de curaduría… eso es un buen ejemplo de periodismo mutante. Tu puedes ir a cubrir algo con dos hipótesis, y si tú pones la hipótesis, narras distinto a otra posible. En eso el periodismo tendría que ser hábil, pero muchas veces el periodista va con una idea preconcebida, llega la comprueba y se va, ¿no se dio cuenta de nada?

Los que hemos sobrevivido ha sido a través de la cultura común que tenemos cada uno. Ahí la pregunta es si el arte tuvo algo que decir, realmente, a lo social. Se nota que, por ejemplo, las telenovelas viejas tuvieron mucho que decir, que también son cultura. Tranquilizó a las personas, los hizo encontrarse con ellos. Eso está súper bien. Pasó también por el lado, de alguna forma, con la música, los playlists de Spotify se dispararon. Es decir, la cultura masiva fue capaz de llegarle al ciudadano y de ser como un antivirus para este momento, la pregunta es si el arte fue capaz de hacer eso, porque todo el mundo habla del arte, pero yo no sé  qué tan cultura común fue, a mí me parece que la pregunta para el arte es qué tan conectada estuvo, cuánto fuimos capaces de ser común… creo que el reto para salir del virus ahorita es cómo hacemos eso común. 

Yo estoy fascinado con muchas cosas artísticas que vi, pero estoy un poco triste de lo poco común que tienen, de la poca capacidad que tienen de encuentro. La solución es el territorio, dónde te metes, dónde está tu vínculo.


Por Valentina Moya
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