Cas Holman y el arte de dejar que el juego invente sus propias reglas
En 2011, en el High Line de Nueva York —un parque construido sobre una antigua línea de tren elevada— aparecieron tablones de madera, ruedas, poleas, tuercas, pernos y cuerdas. No era una obra terminada ni un juego con una única respuesta. Era el Children’s Workyard Kit, una colección de piezas creada por Cas Holman para que los niños y las niñas siguieran su curiosidad y construyeran aquello que imaginaran, sin que el juego estuviera dirigido hacia un resultado predeterminado [1].
De ese gesto nace una pregunta que acompaña el trabajo de la diseñadora estadounidense desde hace dos décadas: ¿qué sucede cuando un objeto no le dice a la infancia qué debe hacer con él?
Para Cas Holman, el juego no empieza con una instrucción ni termina con una forma correcta. Su filosofía de diseño se aleja de los juguetes cerrados, aquellos que ya contienen una única historia antes de llegar a las manos de quien juega. En cambio, trabaja con materiales que pueden transformarse: piezas que se conectan, se desarman, se convierten en vehículos, refugios, animales, máquinas, escenarios u objetos todavía sin nombre.
Su creación más reconocida, Rigamajig, condensa esa manera de pensar. El sistema reúne tablones de madera, ruedas, poleas, cuerdas, tuercas y pernos que permiten construir sin dominar herramientas ni seguir instrucciones. No hay respuestas correctas o incorrectas: para llevar una idea a la realidad, las niñas y los niños deben imaginar, probar, negociar, compartir materiales y colaborar con otras personas [2].

Holman lo resume con una imagen sencilla, recogida en una exposición dedicada a su trabajo: “El juguete definitivo es un montón de palos, barro y agua. No se trata de las partes y piezas, sino de la imaginación y de lo que esas partes y piezas permiten que ocurra” [3].
Esa frase ayuda a comprender por qué Rigamajig no es solamente un juguete. Puede ser, al mismo tiempo, material de aprendizaje, laboratorio de diseño y parque de juegos. Sus piezas se han usado en escuelas, museos infantiles y espacios públicos de distintas partes del mundo [2]. La diseñadora también creó Rigamajig Junior, una versión pensada para manos y espacios más pequeños, en la que el proceso importa más que el resultado y las construcciones pueden ir desde algo que cabe sobre una mesa hasta una estructura suficientemente grande para entrar en ella [4].
La trayectoria de Holman atraviesa el diseño, la educación y la defensa del derecho a jugar. Es diseñadora de juegos, educadora, creadora de la empresa Heroes Will Rise e inventora de Rigamajig. Durante 17 años ha trabajado como educadora y fue profesora asociada de Diseño Industrial en Rhode Island School of Design (RISD). Allí, lideró junto a Nicole Merola y LEGO Education un curso de investigación de un año que invitó a estudiantes de distintas disciplinas a imaginar críticamente el papel de la creación analógica y digital en el futuro de la educación y la cultura [5].
También ha diseñado espacios donde el juego no queda confinado a un rincón. Para el 14th Street Y de Nueva York, transformó una azotea en un paisaje de juego y aprendizaje exploratorio: una plataforma con pendientes, curvas, escondites y superficies de madera que podía cambiar con postes, materiales encontrados e invenciones de niñas, niños y docentes. Ese lugar podía convertirse en escenario, fortaleza, pueblo o campo de formas, luces y sombras [6].
Su trabajo llega ahora a Bogotá, no como una lección aprendida, sino como una invitación a construir colectivamente. En el marco de la Bienal Internacional de Artes para la Infancia y con el apoyo del Centro Colombo Americano, el Banco de la República, la Fundación Bolívar Davivienda, el Centro Cultural Bacatá de Funza y la Corporación Extraño LSD, Cas Holman presentará su obra en la sala de exposiciones del Centro Colombo Americano, en el centro de Bogotá. Este espacio ha sido concebido como una experiencia abierta a la exploración, la creatividad y el juego, en la que las niñas y los niños podrán transformar y construir sus propias experiencias.
La muestra abrirá al público infantil el 23 de octubre de 2026, contará con una actividad de apertura con presencia de la artista el 29 de octubre y permanecerá abierta hasta el 28 de noviembre. Pero su pieza central no será una estructura fija. La exposición está pensada como un proceso vivo: las construcciones realizadas durante talleres y visitas podrán permanecer en el espacio para que otras personas las continúen, las alteren, las desmonten o las conviertan en algo distinto.
Una construcción recibirá a la siguiente. Un visitante encontrará la huella de alguien que estuvo antes y decidirá qué hacer con ella.
La experiencia estará dirigida principalmente a niñas y niños entre los 5 y los 10 años y con mediaciones diferenciadas según las edades. En cada turno podrán participar entre 20 y 25 niñas y niños, acompañados por un playworker o facilitador.
La propuesta contempla tanto el juego individual —con unas pocas piezas, tuercas, pernos y formas simples— como la creación colaborativa de estructuras, vehículos, instalaciones o conjuntos de objetos. Pero incluye una posibilidad adicional: diseñar nuevas piezas para transformar el propio sistema. Formas abstractas, personajes, elementos decorativos u objetos que modifiquen las reglas del juego. No se trata solamente de jugar con un diseño: se trata de diseñar para jugar.
En estos encuentros, las personas participantes trabajarán con Rigamajig en una experiencia de juego colaborativo guiada por una propuesta imaginativa. La invitación será crear, añadir elementos expresivos, compartir historias y reflexionar colectivamente sobre lo construido.
La presencia de Cas Holman dialoga de manera directa con el sentido de la Bienal y con la labor de Idartes: reconocer que el juego, la imaginación y la creación no son premios posteriores al aprendizaje, sino formas fundamentales de conocer, relacionarse y habitar el mundo. En lugar de ofrecer una obra terminada para ser observada, su exposición abrirá un lugar donde la infancia pueda tomar decisiones, modificar el entorno y descubrir que una pieza de madera nunca es solo una pieza de madera.
Puede ser el inicio de algo que todavía no existe.
Fuentes
- [1] Cas Holman, Workyard Kit. El proyecto describe el Children’s Workyard Kit, creado en 2011 para el High Line Park de Nueva York, como antecedente de Rigamajig.
- [2] Cas Holman, Rigamajig. Descripción del kit como sistema de construcción a gran escala para juego libre, imaginación y colaboración.
- [3] Cas Holman, Science Museum Oklahoma. Exposición Designing for Play with Cas Holman y cita de la diseñadora sobre los materiales, la imaginación y el juego.
- [4] Cas Holman, Rigamajig Junior. Descripción del sistema diseñado para manos y espacios más pequeños, centrado en la invención, la experimentación y el proceso.
- [5] Cas Holman, LEGO Education + RISD. Información sobre el curso de investigación desarrollado en RISD junto con LEGO Education.
- [6] Cas Holman, 14th Street Y. Descripción del Movescape como paisaje transformable de juego y aprendizaje exploratorio.
