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Jazz al Parque 2026 mira hacia Latinoamérica para contar cómo sus músicas transformaron este género

El festival, que se realizará el 12 y 13 de septiembre, dedicará esta edición a las relación entre el jazz y la América Latina.

El 12 y 13 de septiembre, en el Parque El Country, Jazz al Parque 2026, festival del Instituto Distrital de las Artes - Idartes,  pondrá en el centro de su programación una pregunta sobre el lugar de Latinoamérica en la historia y el presente del jazz: ¿qué ocurre cuando este lenguaje musical dialoga con las músicas, los ritmos y las tradiciones de la región? La edición de este año parte de ese cruce para reconocer el desarrollo del jazz latinoamericano y la influencia que las tradiciones musicales de países como Cuba, Puerto Rico, Colombia, Brasil, México, Argentina y Chile han tenido en la transformación del género.

La relación no es reciente. Durante décadas, músicos de América Latina han incorporado al lenguaje del jazz elementos provenientes de sus propios territorios. En ese intercambio conviven la improvisación con tradiciones populares, estructuras rítmicas locales, instrumentos y formas de interpretación que han ampliado las posibilidades sonoras. El resultado son escenas y proyectos en los que la identidad cultural no aparece como un elemento externo al jazz, sino como parte de su propia construcción.

"Ese es el punto de partida curatorial de Jazz al Parque 2026: mirar hacia las músicas que hacen parte de la región para entender cómo han participado en la evolución de uno de los lenguajes musicales de mayor circulación internacional. La programación busca poner en conversación las músicas andinas, las expresiones del Caribe y el Pacífico colombiano y la tradición musical brasileña, junto con propuestas provenientes de Chile, Paraguay, México, Cuba y otros territorios latinoamericanos”, afirma María Claudia Parias, directora de Idartes.

La apuesta también reconoce que ese intercambio no ocurre de una sola manera. Cada escena ha desarrollado formas particulares de relacionarse con el jazz y de llevar sus propias tradiciones hacia nuevos lenguajes. Por eso, más que presentar una definición única del jazz latinoamericano, el festival propone un recorrido por distintas maneras de entenderlo y practicarlo.

Las historias detrás de la programación

Una parte central de esta edición estará en los artistas invitados y en las historias que acompañan sus proyectos. Varios llegarán por primera vez a Colombia o presentarán proyectos inéditos para el público local. Ese componente será determinante para la experiencia del festival, ya que no se tratará únicamente de reunir nombres en un cartel, sino de mostrar qué trayectorias, territorios y búsquedas musicales hay detrás de cada propuesta.

La programación permitirá acercarse a artistas que han llevado estas sonoridades a escenarios internacionales y a escenas que continúan renovando el lenguaje del jazz desde América Latina. En ese sentido, Jazz al Parque 2026 propone escuchar el continente a través de sus diferentes formas de relacionarse con la improvisación, el ritmo y la composición.

La mirada hacia Latinoamérica también establece una relación directa con Bogotá. El concepto de esta edición parte de los sonidos de la región, pero incluye las músicas de la ciudad y del país como parte de esa conversación. Jazz al Parque 2026 quiere mostrar que las raíces no son un punto de partida estático, sino materiales con los que los músicos construyen nuevas posibilidades sonoras.

Un festival para distintas generaciones

La edición 2026 también plantea una apuesta por ampliar la relación del festival con sus públicos. El festival busca consolidarse como un espacio intergeneracional, en el que distintas edades puedan compartir una experiencia alrededor de la música.

La intención parte de una realidad de las audiencias culturales: mientras buena parte de las propuestas musicales se dirigen a públicos cada vez más segmentados, el festival quiere propiciar un encuentro entre generaciones. El Parque El Country será, en ese sentido, un espacio para que familias y públicos de diferentes edades escuchen una programación que atraviesa distintas tradiciones y formas de entender el jazz.

La apuesta no consiste únicamente en atraer nuevos públicos, sino en crear condiciones para que distintas generaciones descubran juntas otras músicas. La diversidad cultural de Latinoamérica ofrece el contenido para ese encuentro: ritmos reconocibles, tradiciones que han viajado entre territorios y propuestas que transforman esos referentes.

 

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