Editorial
Un museo llamado Bogotá
La apremiante necesidad de reactivación ha llevado al Idartes a encontrar nuevas maneras para llegar a más artistas y más localidades.
Distrito Grafitty
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“¿Cómo atrapar esta desmesura?”, se pregunta el escritor mexicano Juan Villoro en el prólogo de su libro de crónicas y ensayos sobre Ciudad de México El vértigo horizontal. El título, que es una ironía, fue tomado de Pierre Eugène Drieu La Rochelle, un viajero que definió así a la pampa argentina.

¿Cómo atrapar esta desmesura?

Este es uno de los retos del proyecto Museo Abierto de Bogotá - MAB, una apuesta del Idartes que busca intervenir artísticamente el espacio público de la ciudad, en un momento en el que se siente la apremiante necesidad de reactivación del sector de las artes plásticas y visuales.

¿Qué implica pensar una ciudad como un museo abierto? ¿Qué caracteriza a este espacio en el que también se puede sentir el vértigo horizontal del que habla Villoro y en el que no alcanza una vida entera para conocer todas sus calles? ¿Cuántas páginas se pueden llenar con el nombre de los barrios de Bogotá? ¿Cómo llegar hasta sus rincones?

La pregunta tiene su respuesta en la misma Galería Santa Fe, ese espacio que le ha dado tanto a los artistas de la ciudad y que en abril de este año llegó a sus 40 años.

La Galería tiene 770 metros cuadrados de espacio expositivo —cada uno puede hacer las cuentas de cuántas veces el apartamento o casa en la que vive cabe ahí—. Ahora bien, la división por salas permite olvidar por un momento el tamaño de la Galería y así explorar el espacio hasta los rincones, al mismo tiempo que este puede mutar con facilidad: este año la Galería ya recibió el XIV Salón Nacional de Arte Joven, una edición de las Ferias Locales de Artes - FLA, a decenas de artistas ganadores de la Beca Red Galería Santa Fe 2020, algunas actividades del Festival de las Artes Valientes y se prepara para el XI Premio Luis Caballero, el premio de arte más importante para artistas de larga trayectoria.

Vuelvo. La idea que se desprende es simple: un museo tiene salas.

Si llevamos esto a la escala de un museo del tamaño de Bogotá, las salas serían las localidades. San Cristóbal, Suba, Fontibón, La Candelaria —por nombrar algunas— son las salas del Museo Abierto de Bogotá y permiten pensar en red: cada una tiene sus características, pero las une la gran sombrilla que es la ciudad.

Con el ánimo de seguir fortaleciendo este proyecto, la semana pasada lanzamos el banco de proyectos Museo Abierto de Bogotá: Unidad de Reacción Artística Inmediata, para que más localidades, más muros y más fachadas, sean el espacio para expresar los universos que los artistas llevan dentro y para que la ciudad sea ese museo que todos queremos explorar.

El vértigo horizontal ya no es excusa. Queremos habitar la desmesura.

Catalina Valencia Tobón
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