Benjamin Bolden: el arte de escuchar a las infancias
En un barrio vulnerable de Toronto, en medio de pasillos escolares marcados por la deserción y la incertidumbre, existía un grupo de estudiantes clasificados bajo la etiqueta administrativa de "en riesgo". Eran jóvenes que esquivaban las puertas del colegio y a quienes las materias convencionales no lograban retener. Sin embargo, en ese mismo edificio había un aula a la que llegaban puntuales, empujados por una urgencia que pocos conseguían descifrar.
Allí los esperaba Sam, un maestro de música que los sentaba frente a estaciones de trabajo de audio digital para componer canciones, ensamblar ritmos y moldear sus propias historias en sonido. Cuando el investigador canadiense Benjamin Bolden visitó aquella escuela para comprender qué ocurría allí dentro, la rectora se lo resumió con un asombro que quedó consignado en uno de sus textos: "No sé cómo lo hace, pero tiene chicos que asisten a esa clase y no pisan ningún otro lugar del edificio; y muchos otros que solo vienen a la escuela por esa clase" [1].
Para Benjamin Bolden —compositor, educador y titular de la Cátedra UNESCO en Artes y Aprendizaje en Queen’s University—, esa escena encierra el núcleo de su pensamiento: el arte en la escuela no es un pasatiempo decorativo ni un receso entre asignaturas formales; es un motivo para levantarse, un espacio de dignidad y una puerta de entrada a la vida en común.
Ese poder protector lo atestiguó también en su propia casa durante los meses de confinamiento por la pandemia. Su hijo de catorce años, Max, no quería jugar al hockey ni al fútbol, y - para resignada sorpresa de su padre -, tampoco mostraba interés por cantar en un coro o actuar en una obra escolar. Lo que a Max le devolvía la serenidad era sentarse a dibujar figuras extravagantes: personas con cuerpo de taza de té de cuyas cabezas brotaban hongos silvestres. En esos trazos íntimos, Bolden constató cómo la creación manual y visual otorgaba a un adolescente autonomía, propósito y control emocional justo cuando el mundo exterior se tornaba frágil [1].
La mirada de Bolden se ha forjado en una doble orilla: la del compositor asociado al Canadian Music Centre, atento a las texturas del sonido y a la resonancia del silencio; y la del pedagogo que ha compartido experiencias creativas con niñas y niños desde la primera infancia hasta la universidad en países como Canadá, Inglaterra, Bélgica, Francia y Taiwán [2, 3]. En 2016, al frente de la Cátedra UNESCO, lideró la formulación de la guía global Arts for Transformative Education (Artes para la Educación Transformadora) [4]. Allí propone que el arte no debe limitarse a enseñar técnicas aisladas, sino constituirse en una pedagogía viva capaz de cultivar la empatía, el cuidado del entorno y la convivencia en sociedades heridas.
Por esta razón, su presencia en Colombia como conferencista principal y tallerista de la Bienal Internacional de Artes para la Infancia de Bogotá representa un punto de encuentro fundamental con la ciudad. El diálogo con el Instituto Distrital de las Artes - Idartes, toca la médula de las políticas públicas locales: garantizar los derechos culturales de la infancia mediante los lenguajes del arte y el juego.
En Bogotá, programas como Nidos, que abraza la primera infancia a través de experiencias artísticas y sensibles y Crea, que abre las puertas de la formación y la creación artística, encarnan esa misma convicción: el arte no es un privilegio de pocos ni una actividad secundaria; es un derecho cultural fundamental, una vía para construir comunidad y un territorio indispensable para que las infancias expandan su mirada del mundo.
La propuesta con la que Bolden se integra a la Bienal, articulada en torno a “El Arte de una Pedagogía del Arte Propia”, no aterriza como un modelo foráneo, sino como una caja de resonancia para los procesos que la ciudad ya lidera. Su valor radica en respaldar conceptual y experimentalmente a artistas formadores, confirmando que la experiencia estética transforma la educación cuando pone a los niños en el centro.
En su conferencia magistral, Artes para la Educación Transformadora y los Ejes Temáticos de la Bienal Internacional de Artes para las Infancias 2026: sinergias y posibilidades, Bolden presentará cómo el modelo Artes para la Educación Transformadora, fundamentado en investigación, puede dialogar con los ejes temáticos de la Bienal para diseñar y desarrollar experiencias de aprendizaje artístico transformadoras.
Esta ponencia se realizará el lunes 26 de octubre a partir de las 9 a.m. en el Auditorio Santiago Páramo de la Pontificia Universidad Javeriana, será con entrada libre hasta completar aforo.
Por otro lado, en el taller Una experiencia práctica de Educación Artística Transformadora, dirigido a educadoras y educadores, las y los participantes se vincularán a una experiencia de aprendizaje artístico alineada con ese modelo y con los principios de la Bienal. La experiencia buscará comprender cómo se encarnan esos principios y tendrá un segmento práctico en el que los asistentes diseñarán sus propias experiencias de aprendizaje artístico transformadoras. Este taller será cerrado, dirigido a invitados específicos.
Fuentes documentales referenciadas:
[1] Bolden, B. (2022). The Role of the Arts in Improving Health and Well-Being. Canadian Music Educator / Musicien éducateur au Canada, 63(4), 6-8. (Donde relata la investigación en la escuela de Toronto junto al profesor Sam y el dibujo de personas-taza con hongos de su hijo Max como experiencia de bienestar).
[2] Exploring Visual Cultures (EVC). Authors: Ben Bolden. Perfil biográfico institucional.
[3] The Conversation. Benjamin Bolden: Profile and Experience. Faculty of Education, Queen’s University.
[4] UNESCO / Faculty of Education, Queen’s University (2024). Dr. Benjamin Bolden Speaks About His New UNESCO Teaching Guide for Transformative Arts Education. Entrevista y presentación de la guía docente para la Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO.
