César López convierte la música en un acto de resistencia por medio de un concierto nacido de la esperanza
El próximo martes 3 de noviembre, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, escenario del Instituto Distrital de las Artes - Idartes, será el lugar de encuentro para Hasta que amemos la vida, la nueva experiencia musical de César López, un concierto que reúne canciones, relatos, testimonios y voces que, desde distintos territorios, han decidido hacer de la paz una forma de vida.
Pero esta historia comenzó mucho antes de que se encendieran las luces del escenario. Aunque el proyecto iba en marcha, parecía no haber un lugar adecuado para que sucediera. Para el equipo de César López fueron momentos difíciles, atravesados por la incertidumbre y la posibilidad de que esta experiencia no pudiera realizarse. Entonces comenzaron a llegar mensajes de personas que, desde distintos lugares, pidieron no rendirse.
“Nos decían: no se rindan, sigan buscando, esto vale la pena. Nosotros lo hicimos, y por eso hoy podemos decir que hay concierto”, cuenta López.
Esa frase resume el espíritu de Hasta que amemos la vida: una propuesta que no nace de la comodidad, sino de la decisión de continuar. De insistir cuando parece más fácil detenerse. De creer que la música todavía puede abrir conversaciones sobre aquello que duele, recordar a quienes ya no están y reunir a quienes siguen trabajando por un país en paz.
César López ha dedicado más de tres décadas a recorrer caminos, veredas y comunidades que han vivido el conflicto armado, el despojo y distintas formas de violencia. De esos encuentros han surgido canciones, historias y aprendizajes que hoy llegan al escenario. Su recorrido está marcado por personas que han conocido el dolor, la pérdida y la injusticia, pero que también han encontrado maneras de organizarse, levantarse y seguir imaginando un futuro diferente.
Es allí donde cobra especial significado la Escopetarra, el instrumento que César López creó a partir de un fusil y convirtió en un símbolo de transformación. Lo que alguna vez estuvo asociado a la guerra volvió a sus manos convertido en música. El 3 de noviembre, volverá a sonar en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán como una imagen poderosa de lo que puede ocurrir cuando un objeto de violencia cambia de significado y se pone al servicio de la vida.
La noche tendrá además un significado especial: ocurre en el décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP. Por eso, César López compartirá el escenario con algunas de las voces que han dedicado su vida a construir memoria, defender los derechos humanos y trabajar por la paz, entre ellas Patricia Ariza, Vera Grabe, Gloria Cuartas, Adriana Vásquez, Brigitte Baptiste y la colectiva artística Resistencia Chiquita.
A ellas se sumarán Adriana Lucía y Majida Issa, quienes llevarán sus voces al escenario junto al coro de la Universidad Pedagógica Nacional. Las madres de MAFAPO también ocuparán un lugar central en esta experiencia, llevando consigo una memoria que durante años ha reclamado verdad y justicia por sus hijos.
Así, Hasta que amemos la vida no busca solamente ofrecer una noche de música. Busca poner en el mismo lugar a artistas, víctimas, liderazgos sociales, defensoras y defensores de la paz y ciudadanos que todavía creen que es posible construir desde la memoria. El evento será una conversación entre canciones y testimonios, entre el duelo y la esperanza, entre lo que Colombia ha vivido y aquello que todavía puede transformar.
La experiencia comenzará desde las 6 p. m., cuando el público podrá ingresar al Teatro Jorge Eliécer Gaitán y recorrer dos propuestas que amplían la conversación alrededor de la memoria. Una exposición de serigrafía y cartelismo reunirá el trabajo de creadores jóvenes, mientras que la intervención itinerante Te busco, perteneciente al proceso Ausentes, estrellas presentes, del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, abordará la desaparición forzada desde las historias de quienes aún buscan respuestas.
A las 8 p. m. comenzará el concierto, con una duración aproximada de dos horas, en una noche que aspira a convertirse en mucho más que una presentación musical: en un encuentro alrededor de la vida.
Para César López, mantener este tipo de espacios abiertos es también una manera de resistir. “Este tipo de eventos por la esperanza radical, por la no violencia, por la paz, por la vida, por la memoria, por la justicia social, no pueden desaparecer. Tenemos que llenar ese teatro”, afirma.
Por eso, la invitación para el 3 de noviembre tiene un sentido que trasciende la música. Llenar el Teatro Jorge Eliécer Gaitán será acompañar una historia que estuvo cerca de no suceder y que hoy se mantiene en pie gracias a quienes decidieron insistir. Será, a su vez, escuchar a quienes han convertido sus heridas en memoria, sus pérdidas en búsqueda y sus convicciones en canciones.
Porque en tiempos difíciles, reunirse también es una forma de resistencia. Y cantar por la vida, una manera de defenderla.
Entradas en Tuboleta o la taquilla del teatro.
