Sylvie, recuerdos del Valois

Nuestro Libro al viento 121, Sylvie, recuerdos del Valois, es quizá el trabajo más representativo de Gérard de Nerval. En él se entremezclan la añoranza y el ensueño, el amor idealizado y el amor posible —que no se concretan—, la pasión intelectual y la fascinación por la naturaleza. Fue publicada el 15 de agosto de 1853 en el Revue des deux Mondes y compilada al año siguiente en el volumen Las hijas del fuego.

Preludio seguido de La casa de muñecas

Dos relatos de la escritora neozelandesa Katherine Mansfield. Preludio, publicado en 1918 por Hogarth Press, la editorial de Leonard y Virginia Woolf, luego incluido en la colección de 1920 titulada Bliss, significó un cambio en el estilo de Katherine Mansfield mptivado en la lectura de Chéjov, autor que fue una gran influencia y de quien tradujo sus cartas. Se trata del primero de una serie de relatos cuya acción trascurre en Nueva Zelanda y se centra en la familia Burnell, versión literaria de su propia familia y de las experiencia infantiles en Wellington.

Soy Caldas

En “¡Soy Caldas!” seguiremos el itinerario de la vida de Francisco José de Caldas, nuestro famoso criollo ilustrado, tratándolo de ubicar en su propia época, con sus triunfos y miserias, como un hombre de ciencia, pero también de carne y hueso, que sólo después sería convertido en un símbolo patrio y en uno de los héroes del panteón nacional.

Bogotá contada 3

Con esta tercera entrega de Bogotá contada se da continuidad a una exploración literaria y urbana que comprende ya a 32 escritores de 16 nacionalidades. A lo largo de los tres volúmenes publicados hasta ahora pueden resaltarse algunas constantes y recurrencias, como el clima impredecible y la presencia tutelar de los cerros, así como ciertas inflexiones del habla bogotana, entre otros rasgos que por acumulación van formando la imagen de ciudad que más resalta a los ojos del visitante.

Siete retratos

José Joaquín Jiménez —o simplemente Ximénez, el nombre con el que firmó sus textos más emblemáticos— es, junto con Ismael Enrique Arenas, Felipe González Toledo y Rafael Eslava, uno de los cuatro grandes de la crónica roja entre los años treinta y cuarenta del siglo XX en Colombia, pero sus historias de calles, antros y arrabales, de hampones, suicidas, prostitutas y gente del común, escritas con una prosa que bebía del folletín y la picaresca, y no pocos toques de ficción —algo impensabl

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